Ven a hacer trampas y a ver cine con cartas marcadas. Si te gusta defender una idea y, a continuación, justo la contraria este es tu espacio.



29 ago 2019


Ciclo Chabrol

El pasado 12 de septiembre de 2010 los integrantes de la burguesía francesa, especialmente los de provincias, respiraban, por fin, aliviados. El más contumaz inquisidor de sus conductas ocultas y miserias particulares les dejaba tranquilos para siempre. Un relajo relativo, debido a la ingente herencia de casi 80 títulos que Claude Chabrol les legaba como destinatarios predilectos. Y es que, gracias a Chabrol, si un francés bien vestido aparecía en pantalla con una pala ya nadie pensaba que venía de trabajar en su huertecito, sino que acababa de enterrar algo sospechoso. No es que el cine de este realizador se adscriba únicamente al género negro, ni siquiera que lo cultive de forma predilecta; pero su gusto por las pasiones subterráneas, los secretos familiares  y los triángulos amorosos que siempre acaban mal, asociaron sus imágenes a esa fatalidad oscura tan característica del ánimo del “noir” francés. 

Una paradoja del destino, porque él mismo afirmaba medio en broma que estaba en esto del cine por un golpe de fortuna; la de contar con una mujer con “posibles” suficientes como para producir sus primeras películas y permitirle escribir ociosamente en una revistilla que, por entonces, estaba empezando: “Cahiers du cinema”. Si alguna vez se han preguntado por qué casi todo el cine “de prestigio” que no es americano parece francés, aunque esté hecho en Mongolia, aquí tienen a uno de los culpables. Chabrol y sus secuaces cahieristas construyeron el más poderoso órgano de opinión y coacción teórica de la historia del cine. Algo que ha quedado indisociablemente ligado a la percepción que tenemos de la filmografía de cada uno de los integrantes originales de la “Nouvelle Vague”. 
Explorar esto es una de las oportunidades que brinda este “Universo Chabrol” que vamos a revisar. Porque, si bien es tarde (mucho) para “descubrir” a este realizador o, incluso, para releer a la Nueva Ola francesa; siempre es oportuno reubicar la importancia que sus constituyentes mantienen en la teoría cinematográfica y contrastarla con la plasmación práctica que ellos mismos hacían de esos planteamientos en la pantalla. Lo esencial de la filmografía de Chabrol es una de las caras reconocibles de ese fenómeno poliédrico que resultó la Nouvelle Vague, desde esos inicios airados y rompedores, despreciando casi la tradición cinematográfica de su país. Vino después la disgregación de aquel grupo, que nunca lo fue como tal, y los posteriores caminos personales de producción y de supervivencia hasta llegar a conformar ante las nuevas generaciones una nueva tradición fílmica, de tanto peso y poder como la que ellos mismos contestaron en su momento. Esa evolución está en el trayecto que va desde la inicial y emblemática “Le Beau Serge” hasta la prácticamente póstuma “Bellamy”.
El ciclo que vamos a ver próximamente permitirá encontrarse con ese director de personajes densos y guiones minuciosos; de películas de planteamiento simple, casi de crónica de sucesos, que luego se van llenando de recovecos y adquiriendo más dimensiones. También es destacable la selección su elenco de actores y actrices de cabecera, esos a los que mimaba durante el rodaje prohibiendo los sándwiches en el catering y sustituyéndolos por comida de verdad. Bienvenidos a un banquete de cine con sustancia.

 
O. del O.


 “2046”
Dirección: Wong Kar-Wai
Guión: Wong Kar-Wai
Intérpretes: Tony Leung, Gong Li, Takuya Kimura, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Carina Lau.

Todo comienza con un pasajero de un tren fantástico que se dirige al año 2046. Un viaje del que se dice que es muy, muy largo, y que llega a un momento y un lugar del que nadie ha regresado jamás. Luego descubriremos que tanto el pasajero como el tren no son más que personajes de una novela que escribe el protagonista de la película, un periodista que vive en Hong Kong a finales de los años sesenta. Así que de ciencia ficción, como se rumoreaba,  lo único que encontramos en esta nueva obra de Wong Kar-Wai es esa novela y la increíble cantidad de tiempo libre que tiene el periodista en cuestión (de su capacidad para ligarse chicas imponentes, ni hablamos, eso sería ya cine dadaísta). “2046” es más bien una continuación lógica y esperada del tipo de cine que su autor había venido elaborando desde “Chunking Express” o, sobre todo, “In the Mood For Love”. Un cine tan personal como recurrente y que provoca que Kar-wai ingrese en el selecto club de realizadores que hace siempre la misma película, pero cada vez mejor o llevándola un poco más lejos. Con “2046” entra también el director chino en ese otro círculo de autores que o se aborrece o gusta peligrosamente. Para muchos, esta última obra suya será algo así como una insufrible sucesión de anuncios de colonia proyectados en cámara lenta y con música de fondo elegida por ese amigo que todo el mundo tiene y al que nunca le dejan poner los discos en una fiesta. Para otros será una de esas pelis que fascina y emociona sin saber muy bien por qué. Se encuentre uno en el bando que se encuentre, lo que no puede negarse es que la forma de elaborar las imágenes, el intransferible sentido del ritmo y la originalidad de alguna de sus ideas, sitúan a “2046” en un terreno especial al que pocos autores son capaces de acceder. Si además el espectador está en disposición de entrar a formar parte de este rompecabezas melancólico sobre la memoria y los sentimientos, entonces la proyección se disfrutará tal y como estaba previsto. Hay además en el cine de Wong Kar-wai en particular, y en buena parte del cine asiático en general, un valor añadido que escasea en otros lugares y es cierta osadía para hablar y tratar temas o formatos que le causarían un pudor irreparable a más de un europeo (occidental, por generalizar). A veces en el riesgo de hacer una película desequilibrada e imperfecta como esta, pero hacerla sin complejos, hay mucho más interés que en la enésima denuncia de lo mal que están las cosas correcta y controladamente firmada.
O. del O.




16 ene 2019

Si siempre has escuchado eso de "la picaresca española" cuando un español intenta engañarte, tomarte el pelo o robarte el móvil; pero no sabes muy bien lo que significa... esta es tú película.


"Lazaro de Tormes" es una de las diversas versiones que el cine español ha realizado del clásico de la literatura (sí, ese que suele salir en los exámenes) "La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades"


Podéis encontrar la peli con subtítulos en este enlace:

https://mega.nz/#F!e04W1KiK!-u5CwDdMXITj0M0Qto4uiQ

Por supuesto estoy seguro de que veréis la película y además leeréis el libro, como buenos estudiantes y nada pícaros que sois...

Esperamos vuestros comentarios sobre la peli, el libro, los pícaros, las trampas, las chuletas y lo que se os ocurra.