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29 ago 2019


 “2046”
Dirección: Wong Kar-Wai
Guión: Wong Kar-Wai
Intérpretes: Tony Leung, Gong Li, Takuya Kimura, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Carina Lau.

Todo comienza con un pasajero de un tren fantástico que se dirige al año 2046. Un viaje del que se dice que es muy, muy largo, y que llega a un momento y un lugar del que nadie ha regresado jamás. Luego descubriremos que tanto el pasajero como el tren no son más que personajes de una novela que escribe el protagonista de la película, un periodista que vive en Hong Kong a finales de los años sesenta. Así que de ciencia ficción, como se rumoreaba,  lo único que encontramos en esta nueva obra de Wong Kar-Wai es esa novela y la increíble cantidad de tiempo libre que tiene el periodista en cuestión (de su capacidad para ligarse chicas imponentes, ni hablamos, eso sería ya cine dadaísta). “2046” es más bien una continuación lógica y esperada del tipo de cine que su autor había venido elaborando desde “Chunking Express” o, sobre todo, “In the Mood For Love”. Un cine tan personal como recurrente y que provoca que Kar-wai ingrese en el selecto club de realizadores que hace siempre la misma película, pero cada vez mejor o llevándola un poco más lejos. Con “2046” entra también el director chino en ese otro círculo de autores que o se aborrece o gusta peligrosamente. Para muchos, esta última obra suya será algo así como una insufrible sucesión de anuncios de colonia proyectados en cámara lenta y con música de fondo elegida por ese amigo que todo el mundo tiene y al que nunca le dejan poner los discos en una fiesta. Para otros será una de esas pelis que fascina y emociona sin saber muy bien por qué. Se encuentre uno en el bando que se encuentre, lo que no puede negarse es que la forma de elaborar las imágenes, el intransferible sentido del ritmo y la originalidad de alguna de sus ideas, sitúan a “2046” en un terreno especial al que pocos autores son capaces de acceder. Si además el espectador está en disposición de entrar a formar parte de este rompecabezas melancólico sobre la memoria y los sentimientos, entonces la proyección se disfrutará tal y como estaba previsto. Hay además en el cine de Wong Kar-wai en particular, y en buena parte del cine asiático en general, un valor añadido que escasea en otros lugares y es cierta osadía para hablar y tratar temas o formatos que le causarían un pudor irreparable a más de un europeo (occidental, por generalizar). A veces en el riesgo de hacer una película desequilibrada e imperfecta como esta, pero hacerla sin complejos, hay mucho más interés que en la enésima denuncia de lo mal que están las cosas correcta y controladamente firmada.
O. del O.




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